martes, 29 de agosto de 2017

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A Paco Maldonado Torrijos.




No cierres los soles que evaporan
tus lágrimas. Todavía no.
Se rompe el marco de la memoria
si los encierras y la muerte se revive.
Enrédate en el paño de las horas,
baila al son de cada minuto con tus huesos
raídos por los combates a campo abierto.
Mantén el pulso inconsciente,
mueve el hilo a las moiras.
Tú que guardas el secreto de los árboles
extiende al neonato que fuiste.
Si la vida te duele, la ausencia apuñala. 








martes, 8 de agosto de 2017

Agua





Camina con pasos de lluvia,
llega hacia mí, hace charcos
y me besa con fuerza mareomotriz.

                  
Sus olas balancean mi cuerpo,
náufrago de razón alguna.
Corrientes de agua salada fluyen
por sus venas para ser vapor
en el cielo de mi boca.


Si le miro tan solo veo agua
en su más perfecta armonía.









viernes, 21 de julio de 2017

martes, 2 de mayo de 2017

FÁBULA DE LA ABEJA Y EL ÁRBOL EN FLOR.



En un ingenuo y frondoso paisaje,
zona  indómita de escaso peaje
llegó, cansada, una joven abeja de viaje.
Vio como destacaba un árbol en flor,
muy voluminoso y con cara de dolor.



El árbol la observaba cuando ella se paró en una flor,
sonrojado, empezó a latir más fuerte su corazón
cuando algo, carcomido, muy dentro se estremeció.



No hagas eso, maldita”- Dijo el árbol a la abeja
que vuela que vuela que trepa que trepa
por sus hojas y sentimientos, rozó su corteza.



Yo estoy aquí, tan sólo y estático,
que me ciego ante un ser tan dinámico
como tú” - Se lamentaba el arbolito
al ver con alegría que un ser como la abeja
se había fijado en él y no por su belleza.
Cuando ella respondió comenzó algo en la pareja:



Tranquilo quédate que contigo estaré.
Volaré a tu lado, comeré de tus flores
y, al trepar por tu piel, cosquillas te haré
Siguió la abeja, que notaba ciertos temblores.



Un día tú te irás pues yo no tendré ninguna flor
y aquí me quedaré con recuerdos y dolor
Lloraba el árbol, víctima de la experiencia;
Ella no entendía lo extraño de aquella ciencia.



No digas eso” - dijo la abeja conmovida -
Yo me quedaré y si muero será por amor
Él se enorgulleció al recibir de regalo una vida
y la disfrutaron como nadie en el bosque los dos.



Pasó el tiempo, llegó el frío que no espera
y partieron quienes tenían que irse,
salvo la abeja osada que hubo de morirse
quedándose el árbol sin abeja ni flor, dolido,
en espera de la muerte, pues dudaba que herido
por la falta de tal ser querido viese otra primavera.



Y vuela que vuela y trepa que trepa
está en algún lugar unida su esencia
de amantes que no tuvieron paciencia.
Es lo que cuenta el viento a quien no lo sepa.


(2010)













martes, 11 de abril de 2017

CHILLA CHIQUILLA









Poema perteneciente a "Cementerio de barcos" representado por Violeta Ciudad durante la presentación del libro en El umbral de primavera, Madrid, el día 28/02/2017. 
Vídeo: Jesús Mayorga. 



CHILLA CHIQUILLA


Chilla chiquilla, chilla. 
Chilla con la fuerza de tus entrañas
y apaga la llama 
del dragón milenario cuando bosteza humo. 


Chilla chiquilla, chilla. 
Chilla con todas las letras 
del alfabeto que esconde tu piel 
y regalas en cada abrazo.


Chilla chiquilla, chilla. 
Chilla contra el eco que pelea por tu voz 
y ganarás el pulso otra vez.



martes, 21 de marzo de 2017

VEINTIÚN GRAMOS EXILIADOS




Somos la pequeña gota de un grifo gélido
que cede sus hijos a la tierra.


Mundo, mundo, uno a uno te vas llevando.


Se van envueltos en aire de tergal
y arañan el ayer
sus veintiún gramos exiliados.


Las cosas por hacer son dagas
en la boca de un faquir hambriento.
Camina sobre coronas de flores,
acaricia con manos de sangre
y mira a través de escarabajos inertes
clavados en tu pelo.









miércoles, 1 de febrero de 2017

Una Rosa en el camino.





A Rosa Cruz.

Un símbolo, una rosa, te desgarra
(Borges)




Aquel dichoso día derruido
en los jardines de la memoria
encontré una Rosa en el camino
en cuyos pétalos escrito está:
“El cuidar nos hace humanos”.



Se cultiva entre bosques y piedras  
bajo el calor de un lejano sol.
Acaricia el alma de los pueblos extintos
como si fueran personas enfermas
a quienes quiere sanar.



Un talismán oretano esconde
la voz forjada en su seno.
Viste sus manos de color auxilio
cuando mitiga la llama del dolor
y nace la esperanza con que abraza.

   











lunes, 30 de enero de 2017

Me vendo al viento.




Me vendo al viento que me mueva
como a la hoja inerte
que vuela cada otoño.


Me vendo al viento que protege
las voces de los amantes
por las calles desangeladas.


Me vendo al viento que silba
en las verdes colinas
donde juegan las aves.


Me vendo al viento que pelea
todas las noches con las antenas
para abrazar a los tejados.

                                            
Me vendo al viento que colma
a las plantas en celo
cada primavera.


Me vendo al viento
con tal de llegar hasta ti
para besarte esta noche vagabunda.